Francisco
Romero Maroto (Valdepeñas, Ciudad Real) es
oftalmólogo, humanista, cantautor y, sobre
todo, poeta.
Inició su singladura poética con De
la mirada al corazón, del corazón a
Dios (2003), que forma parte de una trilogía,
A cuestas con su pupila, el alma y Dios,
en la que también se incluyen A solas,
en silencio, contigo y el mar y el libro inédito,
Desde mi reino encantado. Actualmente trabaja
en la obra Poemas de amor y vino. Su obra
busca al hombre, como Antonio Machado, a Dios, como
Ibn Al-Rumi así como el silencio y la soledad,
como caminos para llegar al alma.
Autodidacta, polifacético, viajero impenitente,
soñador infatigable, establece un puente literario
y afectivo con Brasil, sus gentes, su música
y su luz, porque allí pudo encontrar el sosiego
y la serenidad necesarias para mantener el hálito
lírico en nuestro desquiciado mundo.
Heredero directo del romanticismo desgarrado de Bécquer
y del sentimiento trágico de Lorca, Francisco
Romero se reconoce en la más pura tradición
lírica española, que reivindica el amor
como alma de la poesía y el paisaje, la naturaleza,
su tierra manchega, como entorno para la contextualización
del poema.
Un erotismo sutil, casi imperceptible, late con fuerza
en el trasfondo de su obra y de su vida, íntimamente
ligada a la búsqueda incesante, quizá
imposible, de una mujer idealizada, casi un diosa,
de arrebatadora pasión y subyugante belleza,
encarnada por esas mujeres reales que aparecen e inspiran
los poemas: Sandra, Susana, Isabel... El cuerpo de
estas musas se confunde con el corpus poético
de su obra, en un juego, no exento de riesgo, en el
que se mezclan fantasía y realidad, vida y
muerte. Pasiones belígeras que nutren su alma
y alimentan los sueños del poeta.
A solas, en silencio, contigo y el mar, segunda
entrega de Francisco Romero Maroto, establece, con
respecto al libro anterior, unas nuevas claves poéticas
y una diferente perspectiva en las búsqueda
de la esencia del alma humana y su relación
con Dios.
En este libro tienen un especial protagonismo la visión
fotográfica y plástica que aportan una
serena belleza al poema.
En definitiva, Romero Maroto nos invita a descubrir,
en la sencillez aparente de sus versos, un plano introspectivo
de la topografía de los sentimientos.
Basilio Rodriguez
Cañada
Presidente del Club PEN de España
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